Las aves marinas agonizan en Perú ante un Gobierno incapaz de salvarlas

La falta de anchoas y otros peces pequeños provocada por las aguas cálidas fuera de estación ha dejado a miles de aves marinas expuestas a la inanición.




Este mes, se han descubierto los cadáveres de 5.000 aves marinas, principalmente pelícanos y piqueros, en las playas de todo Perú, según informes oficiales del Gobierno.

Es la segunda mortandad masiva de este año en aguas peruanas, después de que cientos de cadáveres de delfines aparecieran también misteriosamente varados en las playas de las regiones del norte de Piura, Lambayeque y Tumbes.

Inicialmente, se pensaba que las muertes de los pájaros y los delfines podrían estar relacionadas y que la causa fuera un virus común, lo que desató un ligero pánico y llevó a muchos a evitar la playa durante los últimos días de verano en la costa de Perú

Eso fue descartado después de que científicos del Gobierno confirmaran la aparición de una onda Kelvin, llevando agua caliente desde Australia a la superficie del Pacífico occidental.

La onda ha obligado a muchas especies de peces - incluyendo la anchoveta peruana, un tipo de anchoa - a emigrar a mares más fríos hacia el sur, dejando a las aves marinas de Perú con poca comida.

Irónicamente, pueden haber provocado una segunda muerte masiva en Chile. Más de 2.000 aves han muerto entre Cartagena de Chile y las playas de Santo Domingo, después de quedar atrapadas en redes de pesca, mientras se atiborraban con una ganancia inesperada.

La onda Kelvin puede ser un precursor del efecto periódico de El Niño, que trae un clima inusualmente húmedo y cálido, incluyendo inundaciones, a Chile, Perú y Ecuador.

Sin embargo, las muertes de aves marinas han puesto de relieve una creciente sensación de la incapacidad del Gobierno para gestionar los espectaculares recursos marinos de Perú, incluida la abundante pesca.

El Ministerio de Salud emitió una alerta antes de que se hubiera descartado un virus para advertir a la gente de que evitase las playas donde las aves marinas a las personas para evitar las playas donde se habían encontrado las aves marinas.

Esa situación provocó una repentina caída del 30% en las ventas de pescado, un alimento básico en Perú, particularmente entre los pobres.

“El mensaje es claro, no hay riesgo por comer pescado o por visitar la playa”, dijo el viceprimer ministro de Medio Ambiente, Gabriel Quijandría a nuestra publicación, cuando le preguntamos sobre la alerta.

Sin embargo, la gestión del Gobierno de la mortandad de delfines, así como la enojada renuncia este mes de la respetada bióloga marina Patricia Majluf de su trabajo como viceministra de pesca en el Ministerio de la Producción, ha dejado a muchos peruanos escépticos.

En su carta de renuncia, Majluf expresó su frustración por el fracaso de la administración del presidente Ollanta Humala de conferirle la suficiente autonomía para hacer frente a la pesca excesiva en un sector que “durante años se ha caracterizado por el desorden, la corrupción y la fuerte influencia de intereses especiales”

Por intereses especiales, Majluf hace referencia a la enorme flota pesquera de Perú, que ha bloqueado sus intentos de reducir las cuotas de pesca a lo que ella considera como un nivel sostenible.

Mientras tanto, los expertos coinciden en que las muertes de delfines de Perú no tenían relación con la mortandad de aves marinas. Pero la insistencia del Gobierno de que los delfines probablemente murieron a causa de un virus, en vez de por la prospección de petróleo, también ha sido objeto de críticas.

Vet Carlos Yaipen-Llanos, del grupo de conservación marino peruano Orca, ha llevado a cabo las autopsias de 30 delfines y ha encontrado una evidencia “categórica” de que loa animales murieron por las “curvas” - el término popular para la enfermedad de descompresión que sufren los buzos si emprenden una carrera hacia la superficie demasiado rápida.

Las autopsias de los delfines revelaron fracturas de huesos en los oídos de los delfines, y sangre y burbujas en sus senos. Eso indica, en opinión de Yaipen-Llanos, que las pruebas sísmicas de las compañías petroleras –que entrañan explosiones bajo el agua- ha causado que los animales sientan pánico, emergiendo hacia la superficie demasiado

“No hemos recibido ninguna presión para descartar las pruebas sísmicas”, dice Quijandría, quien añade que Yaipen-Llanos y otros ecologistas deberían entregar cualquier prueba o evidencia que tengan a las autoridades.

La cifra oficial es de 877 muertes confirmadas de delfines, pero Yaipen-Llanos ha contado 1.500, y cree que la cifra real es probablemente mucho mayor. “Lo que se ve en las playas es sólo una pequeña muestra de lo que está pasando en el mar”, dijo a nuestra publicación.

Rafael Otero, un surfista de olas grandes, está organizando una marcha de protesta frente al Ministerio de la Producción en Lima. “Lo menos que debería haber ocurrido es suspender temporalmente las pruebas sísmicas, al menos hasta que se puedan descartar como la causa de la muerte, pero nadie está hablando ni siquiera de ello”, denuncia Otero.

Mientras tanto, otros ciudadanos activistas también han estado aportando su granito de arena para ayudar a las aves marinas. En varias playas de toda la costa, la gente local está entregando cubos de pescado a los hambrientos pelícanos y piqueros.

Sin embargo, si la onda Kelvin continúa, y es seguida por un completo efecto de El Niño durante el invierno austral, pueden hacer poco para evitar un desastre en la vida salvaje de la costa del Pacífico de América del Sur.

Se cree que un “El Niño” anterior, en 1972-1973, junto con la pesca excesiva, han provocado que la población de anchoveta peruana se haya desplomado desde los 20 millones a los 2 millones, lo que ha provocado una masiva mortandad de aves marinas que empequeñece la cifra de 5000 muertos hasta el momento en Perú durante este año.

fuente, http://noticias.lainformacion.com/interes-humano/animales/las-aves-marinas-agonizan-en-peru-ante-un-gobierno-incapaz-de-salvarlas_p3ZbQTpjsVa1NrkMu7bqf7/

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