13 junio 2015

Por qué no debemos rellenar las botellas plásticas

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La mayoría no sabemos que los plásticos suelen contener sustancias tóxicas que pueden pasar al producto envasado, ya sea líquido o sólido. En condiciones normales de consumo, estos compuestos se encuentran en cantidades que, a priori, no suponen un riesgo para la salud.

 Sin embargo, su cantidad puede aumentar con el tiempo de permanencia del agua en la botella y también con el número de reutilizaciones que hagamos, algo que se debe al deterioro del plástico. Pero ¿cuáles son estas toxinas? Entre ellas pueden citarse: Benceno, cancerígeno y ataca al sistema inmunitario (favorece la aparición de leucemias).


Las Dioxinas también acusadas de cancerígenas, alteran el sistema reproductor, afectan la menstruación femenina y reducen la fertilidad masculina. En la parte inferior de las botellas plásticas se encuentra (o debe encontrarse) un número que indica el tipo específico de plástico. La mayoría de botellas de agua envasada suelen ser PET (en el envase se especifica como Código “1”) cuyo proceso de fabricación suele ir acompañado de la adición de “Ftalatos” para aumentar su flexibilidad.

Los ftalatos interfieren en el metabolismo hormonal, engañando al cuerpo acerca de la concentración de estrógenos (imita su estructura química). El cuerpo erróneamente interpreta que los estrógenos han aumentado de forma espontánea en la sangre y ello, produce alteraciones en el útero y la próstata. Existe una hipótesis basada en los efectos de los ftalatos para explicar el fenómeno que se está produciendo, desde hace unos años, con alteraciones de la menstruación femenina (es la teoría de los xeno-estrógenos). Los Ftalatos también afectan a la fertilidad masculina.



Mientras los niños desde pequeños están en contacto con estas sustancias, pues están presentes en las botellas de agua, y también en ciertos chupetes y juguetes. También existe el riesgo de entrar en contacto con Bisfenol A (BPA) que es responsable de abortos espontáneos, cáncer de mama y útero y de la disminución de la testosterona. El BPA o Bisfenol A, es un compuesto químico que lleva años empleándose de forma regular en la fabricación de numerosos productos plásticos (pero no en botellas PET) gracias a su capacidad como estabilizante.

La mayoría de las tazas y biberones para bebés contienen plásticos con BPA y al calentarlos en el microondas se favorece su transferencia a la leche. En estudios de laboratorio, se ha comprobado que dosis muy bajas de este compuesto son suficientes para desarrollar anormalidades en el desarrollo embrionario de ratones. Los daños mencionados no son inmediatos, son a mediano y largo plazo. Pretendemos concienciar acerca de una realidad que ningún fabricante está dispuesto a comunicar a sus clientes.

Fuente y Credito a www.aimdigital.com.ar