martes, 26 de agosto de 2014

Los beneficios de la caléndula

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"La caléndula es fría, húmeda, pero muy eficaz contra el veneno. Si se ha tomado veneno, se puede cocer caléndula en agua, tirar el agua, y colocar lo que queda, caliente, sobre el estómago: de esta forma el veneno pierde su vigor y se elimina”, escribía la famosa religiosa benedictina mística Hildegarde de Bingen (1098-1179) hace casi mil años.

 Esta flor tiene una viveza excepcional, puesto que se abre en los campos y jardines desde la llegada de la primavera y sigue en flor hasta finales de año. Tiene además una particularidad: los pétalos se abren cuando sale el sol y se cierran por la noche.

Razón por la cual Albert le Grand (1193-1280), monje dominico, teólogo, naturalista y químico alemán, la llamó la “novia del sol”. Una planta con historia Además de las picaduras de insectos y serpientes, el monje conocía la caléndula por sus virtudes cicatrizantes, desarreglos intestinales o biliares. 

En el siglo XVI, el médico italiano Pietro Andrea Mattioli fue el primero en recomendarla en colirio para combatir las heridas varicosas y los problemas de piel. Incluso se usaba en decocción en ciertas regiones de Inglaterra y de Alemania para teñir la mantequilla demasiado blanca y aclarar el pelo.

 Aparte de una historia tan interesante, la caléndula se usa poco en medicina convencional. Sin embargo, sus propiedades son variadas: antiinflamatoria, antiedema, antioxidante, antitumoral, estimulante del sistema inmunitario, y sobre todo se utiliza en cosmética y en dermocosmética por su acción calmante y cicatrizante.

Los usos de la caléndula Los estudios científicos han demostrado, entre otros, sus beneficios sobre las inflamaciones, concretamente gracias a la presencia de faradiol, una de sus moléculas activas. Con sus otros componentes –carotenos y flavonoides antioxidantes, ácido salicílico analgésico, aceite esencial antibacteriano–, la caléndula está considerada, al mismo nivel que la árnica, como un elemento esencial en todo botiquín casero.



 Por razón de su ligera toxicidad, su tintura madre solo se prescribe de manera controlada. La caléndula se puede adquirir en los comercios en forma de crema, de gel, de pomada y de aceite. La caléndula no es oleaginosa, ya que se obtiene por maceración de las flores en un aceite vegetal. Los productos a base de caléndula son buenos para aliviar las irritaciones cutáneas, las estrías, las heridas pequeñas, las úlceras, la psoriasis, el cuidado de pieles frágiles, la irritación después del afeitado, las quemaduras, los golpes de sol, la urticaria, las pieles secas, y las picaduras de insectos.

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