04 noviembre 2013

El granizo cósmico destruirá la Tierra

Un cometa avistado en 1862 por dos astrónomos norteamericanos podría chocar con la Tierra el 14 de agosto de 2126. Era esperado en 1972 de acuerdo con los cálculos de su órbita, pero se presentó solo en 1992, cuando un aficionado japonés lo advirtió transitando la constelación de la Osa Mayor.



Según observaciones de 1862, durante los dos meses en que fue visible, el cometa tenía una órbita muy larga con un periodo de cerca de 120 años; es decir, tardaba más de un siglo en regresar. El astrónomo italiano Giavanni Schiaparelli advirtió que la órbita del cometa era muy similar a la de las partículas de polvo cósmico que producen cada año, en agosto, la lluvia de meteoros “Perseo”. En su momento máximo, se pueden ver centenares y hasta miles de meteoros en una hora en una noche oscura. Schiaparelli descubrió que los cometas son el origen de las lluvias de meteoros al acercarse al Sol.

El calor transforma su hielo en vapor, que al estallar hacia afuera desde el interior del cometa arrastra parte del polvo cósmico. Cuando la Tierra atraviesa la órbita del cometa, en agosto de cada año, intercepta las nubes de polvo y provoca la lluvia de meteoros cuando las partículas se incendian en la atmósfera. En la década del 70, cuando era esperado, el cometa de 1862 no apareció pero poco después de la fecha la activid de Perseo disminuyó. Los astrónomos conjeturaron que el cometa de 1862 pudo ser el mismo que el jesuita Ignatius Kegler vio en Beijing, China, más de un siglo antes. Con esa conjetura, calcularon el periodo del cometa de 1862 en 130 años y lo esperaron para fines de 1992. El 26 de septiembre de 1992, el aficionado japonés Tsuruhiko Kiuchi, notó un cometa moviéndose a través de la Osa Mayor. Otros observadores confirmaron que se había encontrado al cometa con un error respecto de la fecha predicha de 17 días. El 7 de noviembre de 1992, el cometa paso a 177 millones de kilómetros de la Tierra. Nuevos cálculos permitieron predecir que el cometa volverá el 14 de agosto de 2126, con buenas posibilidades de que ambos se encuentren en el mismo lugar del espacio al mismo momento, es decir, en trayectoria de colisión.


El cometa, que se llama Swift-Tutlle por sus descubridores, es más grande que el que habría matado a los dinosaurios hace 70 millones de años y puede depararnos un destino similar para 2126. La órbita del cometa coincide con otros avistados desde hace por lo menos dos mil años, en el año 188 de nuestra era y también el del año 69 antes de nuestra era. Según la astrónoma Sally Stephens, de la Sociedad Astronómica del Pacífico, nuestro sistema solar se compara con una galería de tiro cósmica, con asteroides y cometas zumbando a través del espacio no sin peligro para la Tierra. Cuál es el peligro se ve en las superficies de Marte, Mercusio y la Luna, que muestran rastros abundantes de colisiones, disimuladas en la Tierra por la vegetación y la erosión, mucho más marcada en nuestro planeta que en los otros debido a su atmósfera. Los científicos están casi todos de acuerdo con la hipótesis lanzada en 1980 por el físico Luis Álvarez: los dinosaurios se extinguieron por el impacto de una roca que cayó del cielo. La hipótesis fue avalada por el hallazgo de iridio en una capa de arcilla que marcaba los límites de los periodos geológicos Cretáceo y Terciario. El iridio es muy raro en la Tierra, pero abundante en los cometas y meteoritos. Hace unos 70 millones de años habría caído en Yucatán, México, una piedra grande como el monte Everest que impactó a una velocidad 100 veces mayor que la de una bala, liberando una enorme cantidad de energía. La explosión, equivalente a cien millones de millones de toneladas de TNT, arrojó polvo rico en iridio a la atmósfera, ocultando la luz solar por semanas o meses, enfrió el planeta, produjo lluvia ácida e incendios. Murieron las plantas y los animales que las comían. Hasta ahora se han descubierto 139 cráteres de impacto en la superficie terrestre, algunos muy grandes, y muchos otros se habrán borrado o serán pequeños. El que mató a los dinosaurios dejó un cráter aproximadamente 170 kilómetros de diámetro enterrado como a un kilómetro de profundidad, enterrado actualmente cerca del poblado de Chicxululb ( “cola del diablo”). La mayor parte de los cráteres están en Australia, Norte América y Europa del Este, áreas estables por periodos geológicos considerables.

La mayoría de los asteroides están en el cinturón entre Marte y Júpiter, piedras sueltas que en los orígenes no pudieron constituir un planeta. Hay otros que atraviesan la órbita de la Tierra, entre 1000 y 4000, que tienen tamaños de hasta un kilómetro. Podrían causar estragos considerables al chocar, pero no como el bastante mayor de Yucatán. Desde fines de los 80 los astrónomos encuentran cuatro o cinco asteroides nuevos cada mes. En marzo 1989, uno de ellos de un kilómetro de diámetro pasó a unos 640.000 kilómetros, por el lugar donde la Tierra estuvo seis horas antes. El 17 de enero de 1991 el asteroide 1991BA, de 10 metros de ancho, pasó a 150.000 kilómetros, la mitad de la distancia a la Luna Según estadísticas extraídas de los datos conocidos, la Tierra es golpeada por un asteroide de más de un kilómetro de diámetro, capaz de producir estragos gravísimos, dos veces cada millón de años. Rocas de entre 100 y 1000 metros de diámetro chocan la Tierra una vez cada 300 años.

Un asteroide de cerca de 90 metros explotó a 20 kilómetros sobre el suelo en un valle del río Tunguska, en el centro de Siberia, el 30 de junio de 1908. La explosión destruyó un bosque de abedules de miles de kilómetros cuadrados. La fuerza del impacto arrojó a un hombre que estaba sentado en una s illa a 110 kilómetros de distancia. Los cometas tienen más velocidad y energía que los asteroides. Su núcleo, hecho de hielo, tiene alrededor de 10 kilómetros de diámetro. Cada 100.000 años un cometa para entre la Tierra y la Luna Durante la vida de un hombre, dice Sally, la probabilidad de que la Tierra sea golpeada por algo suficientemente grande para destruir las cosechas mundiales es aproximadamente uno en 10.000.

fuente y credito a aimdigital.com.ar