domingo, 20 de octubre de 2013

Una explicación científica al mito del chupacabras


El poder de la imaginación y el de creatividad humana son infinitos. Ante lo desconocido o lo que no entendemos hemos sido capaces a lo largo de la historia de crear “realidades imaginarias” a las que, con el tiempo, hemos logrado dar fundadas explicaciones gracias al empleo de métodos científicos y racionales. Sin embargo, existen aún muchísimos misterios en los que la ciencia aún trabaja y en los que los mitos y fábulas aún subsisten con fuerza en las más distantes sociedades de nuestro planeta. Uno de estos casos es el del famoso y temido mito del chupacabras, una leyenda de terror que cada vez está más cerca de ser esclarecida gracias a la investigación científica.


El surgimiento del mito del chupacabras

La leyenda de esta criatura surgió en Puerto Rico, donde reportes de campesinos aseguraban que un extraño ser de aspecto reptiliano, con piel gris-verdosa y escamosa, con espinas dorsales, bípedo y de una altura de aproximadamente un metro, aparecía por las noches y atacaba al ganado desangrándolo y dejándole dos agujeros muy llamativos en el cuerpo. Rápidamente, comenzaron a llegar reportes de avistamientos de estos seres en Estados Unidos, México, y muchos países de América Latina, e incluso en China. Las descripciones eran diferentes en muchos casos, han llegado a describirse como murciélagos muy grandes, como especies de canguros grises con enormes colmillos y capaces de saltar más de 50 metros, o incluso como horribles y deformes perros sin pelos. Evidentemente, la imaginación ante lo inexplicable estaba haciendo de las suyas, por lo que le tocaba a la ciencia comenzar las investigaciones e intentar dar respuesta a esta nueva leyenda que se sumaba a las muy conocidas historias del Monstruo del lago Ness, el Yeti, entre otras del campo de la campo de la Criptozoología.




La Ciencia y la leyenda del chupacabras

Los cientos de avistamientos recientes de los chupacabras han permitido comprobar que, en la mayoría de los casos, se ha tratado de distorsiones de la realidad debido a temores infundados, pues se ha tratado de criaturas tan normales como perros u osos. Sin embargo, sí se han logrado capturar algunos ejemplares que han resultado ser nada más y nada menos que unos irreconocibles y poco agradables a la vista coyotes con escabiosis, es decir, con sarna. Esta es una dolorosa enfermedad provoca que a estos animales se les caiga el pelo y se les formen costras en la piel, de manera que con el tiempo su aspecto natural se va deformando cada vez más hasta hacerse verdaderas monstruosidades que asustarían sin dudas a muchísimas personas. Así, muchos de los cadáveres de supuestos chupacabras han resultado ser cánidos tan enfermos que solo los profesionales los han logrado identificar.

Esto explicaría también los continuos ataques al ganado, ya que los coyotes afectados estarían muy débiles como para perseguir a sus presas habituales, como las liebres, y el ganado en ese sentido es una presa fácil, por lo que no es de extrañar que intentaran sobrevivir alimentándose de estos, dejando en muchas ocasiones sus colmillos marcados en la piel del animal. De ahí ha podido surgir, según los científicos, la parte del mito asociado al vampirismo.

 Aunque evidentemente no todos los testimonios han sido satisfactoriamente explicados por la ciencia, es evidente que la divulgación de los descubrimientos y las explicaciones dadas a lo largo de los años han ido influyendo en el mito, pues cada vez las descripciones de los que aseguran haber visto un chupacabras se asemejan más a los cuadrúpedos cánidos que a las bípedas criaturas reptilianas de los inicios.

fuente y credito a ojocientifico