jueves, 15 de agosto de 2013

La “luz al final del túnel” existiría

El cerebro es el órgano más complejo que tenemos. Su estructura aún no fue comprendida del todo, a pesar de los grandes esfuerzos científicos. Uno de los grandes misterios se basa en conocer qué ocurre en los momentos cercanos al fallecimiento de una persona. ¿Existe actividad cerebral tras la muerte?


La "luz al final del túnel" existiría


Un estudio publicado en la revista científica PNAS trata de indagar en estos aspectos. ¿Es cierto que tras un paro cardíaco, nuestro cerebro sigue funcionando? Si es así, ¿es la explicación racional a los momentos en los que personas experimentan la conocida como ‘luz al final del túnel’? “La muerte, igual que la consciencia, podría tratarse de un proceso secuencial”, explica Antonio Orbe, quien también analizó la investigación que existía en torno a la consciencia, en particular los estudios que analizaban cómo despertábamos tras haber sido anestesiados.Y agregó: “Empezamos a darnos cuenta de de que las partes del cerebro no se apagan a la vez. Hay una jerarquía, una secuencia”.

 Ante la pregunta ¿hay vida después de la muerte?, el trabajo de los científicos norteamericanos trata de indagar un poco más en lo que se conoce como muerte clínica. En la práctica médica, existen una serie de signos que sirven para determinar que una persona murió, entre los que se encuentra la ausencia de pulsos periféricos y de latido cardíaco.

 “El cerebro podría generar señales eléctricas, aun cuando los pacientes estuvieran muertos clínicamente”, explica, pero, ¿es la muerte clínica el final de todo? Una investigación realizada en ratas parece apuntar a que existe una alta actividad cerebral tras la muerte, instantes después de que ya no haya pulso cardíaco. El trabajo con ratas antes mencionado se inició en 2007, con un estudio sobre la actividad cerebral de esos animales que habían sufrido un derrame cerebral.


 Durante su experimento, tres de los animales murieron de forma inesperada durante la noche, y el científico comprobó a la mañana siguiente cómo habrían registrado altos picos de actividad cerebral tras la muerte: “Altos niveles de calcio podrían explicar los picos de actividad cerebral encontrados”. La alta actividad cerebral tras la muerte de los roedores podría explicar, en palabras del investigador Borjigin, las conocidas como experiencias cercanas a la muerte.

El fallecimiento de una persona comprendería más bien un proceso secuencial, en el que al menos durante los 30 segundos posteriores a la parada del corazón, el cerebro podría seguir funcionando.

fuente y credito a aimdigital