viernes, 23 de agosto de 2013

El “fin del mundo” está comenzando en Damasco


Si civiles pueden ser gaseados hasta la muerte en 2013, entonces nos encontramos ante el fin de un mundo que pretende ser un mundo moral e iluminado. 

¿Puede esto realmente estar sucediendo? ¿En el siglo 21 y sólo unos pocos cientos de kilómetros de donde estoy sentado escribiendo esta nota? ¿Cómo es posible que hace apenas unas horas un tirano utilizara armas químicas contra su propio pueblo que se rebelaba en los suburbios de la capital? ¿cómo es posible que durante este magnífico verano, mujeres y niños árabes están siendo gaseados hasta la muerte por un dictador árabe?

 Después de haberse roto los tabúes en la utilización de artillería, helicópteros y misiles contra civiles, el tabú del uso de armas no convencionales se ha roto también. Según informes de prensa, no muy lejos de nosotros, en la misma Damasco con con la que hemos tratado de hacer la paz, los árabes están matando árabes con armas químicas. Es cierto. Más de 100.000 personas han sido sacrificados en Siria. Durante dos años, nuestro vecino del norte ha estado sangrando de una manera que los israelíes y los palestinos no se han desangrado en un centenar de años de conflicto. Y ahora ha habido un incidente de armas químicas que el mundo realmente no quería reconocer. Pero ahora que un ataque horrible y sin precedentes tuvo lugar al este de Damasco.



 El presidente sirio Bashar Assad y la Primavera Árabe han cruzado la línea de negra. El glorioso levantamiento árabe que Occidente apoyó con entusiasmo se ha convertido en un evento apocalíptico. Ninguna persona decente puede ignorar lo que está sucediendo. Lo que se supone que es un ‘mundo iluminado’ no puede permanecer en silencio. Cada día, la guerra civil siria está adquiriendo las connotaciones escalofriantes de la Guerra Civil Española. Anuncia el final de una era y delinea la próxima era. No se trata sólo de víctimas inocentes enterradas en Damasco, sino del concepto de nacionalismo árabe. Mujeres y niños, que fueron gaseados hasta la muerte, están siendo enterrados en Damasco, junto con el ideal de una comunidad internacional y la ilusión de la ley internacional. Si civiles pueden ser gaseados hasta la muerte en 2013, nos enfrentamos al fin del mundo.

Es el fin del mundo que pretende ser moral e iluminado. Es el fin del mundo, que trató de establecer un orden internacional razonable de que el Medio Oriente sería parte. Muchos en Occidente e Israel desprecian al primer ministro Benjamin Netanyahu. Pero lo que está sucediendo en Siria demuestra la validez de la advertencia de Netanyahu de que el mayor peligro para la paz mundial en el siglo 21 es la combinación de armas y regímenes no convencionales. Estos lunáticos están realmente locos. Los bárbaros están actuando barbáricamente. Para quienes saben de historia “los hunos serán los hunos”. Los que solidarizan con estos “hunos” tienen responsabilidad directa por el hecho de que armas nucleares se están construyendo en Irán, las armas químicas se utilizan en Siria y las armas del fin del mundo amenazan el futuro de Medio Oriente. Los que subestiman el peligro inherente de estos ”hunos” tienen la responsabilidad directa de la muerte de las víctimas de hoy, los sirios, y las víctimas de mañana, los israelíes, europeos y americanos. Es hora de romper con el relativismo moral, la hipocresía y de dejar lo “politicamente correcto” que nos impide ver la maldad que nos rodea como lo que realmente es. Una horrible sirena de alarma suena dese Damasco.

 ¿La escuchamos? ¿La escucha el mundo?

fuente y credito a alternativos.cl