lunes, 15 de abril de 2013

Aclarando el misterio de una población de osos pardos en Alaska


Un oso pardo de la población de las islas ABC investigada en este estudio. (Foto: Michael Dobson)


La inusual población de osos pardos que habita algunas islas de Alaska resulta tener una historia notable y reveladora. Estudios previos sugirieron que la hibridación hizo que todos los osos polares tuvieran genes provenientes de osos pardos. Pero el nuevo estudio indica que sólo se produjeron flujos de genes en poblaciones aisladas y estos no afectaron al resto de la población de osos polares, que no posee genes de osos pardos. En el centro del misterio está una población de osos pardos que vive en las islas Admiralty, Baranof, y Chicagof de Alaska, conocidas como las islas ABC. Estos osos, claramente osos pardos en apariencia y conducta, tienen llamativas similitudes genéticas con los osos polares. Esta población de osos pardos se destacó de entre las demás por ser realmente extraña en términos genéticos, y ha habido una larga controversia sobre su relación con los osos polares. En la nueva investigación, el equipo de la ecóloga y bióloga molecular evolutiva Beth Shapiro, de la Universidad de California en Santa Cruz, analizó datos de secuencias de ADN de los genomas completos de siete osos polares, un oso pardo de las islas ABC, un oso pardo de la parte continental de Alaska, y un oso negro americano.
El equipo de Shapiro encontró que los osos polares son una especie notablemente homogénea que no muestra evidencia de ascendencia de oso pardo, mientras que los osos pardos de las islas ABC muestran una clara evidencia de ascendencia de oso polar. La explicación parece ser la siguiente: A finales de la última era glacial, una población de osos polares quedó atrapada a causa del hielo que retrocedía en algunas islas del sudeste de Alaska. Hubo machos de oso pardo que nadaron desde la parte continental de Alaska hasta las islas y se aparearon con osas polares, transformando al final la población de osos polares en una de osos pardos. Los resultados del nuevo estudio refutan ideas hasta ahora imperantes sobre la historia evolutiva de estas dos especies, las cuales están estrechamente emparentadas y de las que se sabe que producen híbridos fértiles. En la investigación también han trabajado Nikita Ovsyanikov de la Reserva Natural Estatal de la Isla de Wrangel en Rusia, Ian Stirling de la Universidad de Alberta en Edmonton, Canadá, James Cahill, Richard E. (Ed) Green, Tara Fulton, Mathias Stiller, Rauf Salamzade y John St. John, de la Universidad de California en Santa Cruz, así como Flora Jay y Montgomery Slatkin de la Universidad de California en Berkeley.

fuente y credito a noticiasdelaciencia